La primera tienda FLAPPERS en Montijo (Badajoz) no se inauguró. Se lanzó. Y no por postureo, sino por pura estrategia. Porque si quieres que un negocio 24/7 de retail autónomo sea rentable de verdad, necesitas algo más que máquinas expendedoras. Necesitas crear marca, necesitas comunidad y necesitas que la gente sienta que es «la tienda de la que todo el mundo habla».
A este éxito inicial le hemos puesto nombre porque no es casualidad: es el “Método Montijo”. Y nadie mejor para contarlo que Carlos Mejías, nuestro primer franquiciado y el protagonista de esta revolución en el pueblo.
El “Método Montijo”: empezar antes de abrir
Nuestra campaña en Montijo no empezó el día de la inauguración. Empezó meses antes en Instagram y TikTok, construyendo desde cero una comunidad con un objetivo muy claro: conectar con los vecinos antes de levantar la persiana.
La idea es sencilla: si el barrio te conoce antes de abrir, el día 1 no empiezas de cero. Empiezas arrasando. Carlos lo vivió en primera persona y así nos lo cuenta:
«Ya la tienda se conocía antes incluso de montarla, esa era la parte buena, la aceptación inicial… Diciembre pensábamos que no era un mes idóneo para arrancar, pero la verdad que superó todas las expectativas que teníamos y muy contento.»
La tienda también hace marketing: un diseño con "alma"
Una tienda FLAPPERS no está diseñada simplemente para «estar» en una calle. Está diseñada para llamar la atención. Nuestra pantalla superior y el diseño integral del mobiliario hacen que el punto de venta parezca vivo e interactúe con el cliente. Para Carlos, este es uno de los grandes secretos del éxito:
«A todo el mundo le ha encantado… Todo el diseño de la parte del panel le da mucha alma al negocio. Evidentemente es un vending y no tienes a nadie detrás, pero ponéis frases dinámicas y graciosas (…) eso es espectacular, llama muchísimo la atención.»
Producto que se comparte y los famosos "Retos"
En FLAPPERS el producto no está pensado solo para que rote. Está pensado para generar reacción. Queremos que la gente venga, lo compre, se rete y lo grabe. Sumar exclusividad e interacción rompe por completo con la idea aburrida de sacar un snack de una máquina.
«El tema de los retos creo que es algo que nos ha sorprendido hasta nosotros mismos, porque es como un valor añadido que no tiene ninguna otra tienda y que al final es difícil de conseguir, y ha gustado mucho», señala Carlos sobre la respuesta de los más jóvenes.
A esto se le suma la digitalización a través de nuestra App, cambiando para siempre el «meto una moneda y me voy». Aunque es un proceso de educación, la adopción está siendo brutal. Y para el propietario, nuestro panel de control integral lo cambia todo: «Es espectacular porque puedes ver el tipo de consumo, los horarios, la rotación… te hace afinar mucho más. Sinceramente, no podría vivir sin ella», nos confiesa Carlos.
¿Listo para automatizar tu espacio?
Aquí está el fondo de todo: crear comunidad no es un capricho, es una palanca de negocio. Pero para que el franquiciado pueda disfrutar de esos beneficios, necesita tener a un equipo detrás que le cubra las espaldas. Carlos tenía experiencia en negocios, pero sabía lo que buscaba:
«Estuve viendo varias empresas, pero en vosotros la verdad que la atención fue muy buena desde el principio… El acompañamiento es la parte principal de unas máquinas si lo quieres hacer bien. Fui a veros allí a vuestras oficinas, la vibra, el ambiente, vuestra ilusión… me transmitió mucho.»
Montijo ha sido nuestro primer capítulo. La primera demostración empírica de que cuando unes tecnología, una marca potente y un franquiciado comprometido, no hay techo. Como concluye el propio Carlos tras estos meses:
«Estamos muy contentos, de verdad que ha merecido muchísimo la pena el tiempo, la espera, el esfuerzo, todo. (…) Fue una apuesta con los ojos cerrados, pero no tenía duda de que iba a salir bien porque al final se notan las ganas, el cariño, el esfuerzo… y está guay».
Esto no fue suerte: fue método. No es magia, es FLAPPERS.